02-jul-2009

Huellas de orejas en mi puerta

Después de 33 años cerrando la puerta de casa de un golpe, el sábado mi teoría de "no paso la llave, que total si quieren entrar, entrarán y sólo conseguiré que me destrocen la puerta", se vio arrasada.
Unos individuos o individuas (no sé por qué siempre pensamos en ladrones masculinos y hay de todo en la viña del señor) quisieron entrar, y entraron. Registraron mis bolsos, mis cajones, mis estanterías, mis armarios y mi joyero, y desparramaron todo su contenido por el suelo. Supongo que les hubiera hecho ilusión encontrar euros frescos y que se hubieran ahorrado el esfuerzo si hubiese colgado en la puerta el letrerito de "Estimados/as cacos/as. No hay un euro en efectivo en toda la casa. No hace falta desordenarla más de lo que ya está. Gracias".
A pesar del disgusto de buscar en vano, fueron amables y no se llevaron ni mi portatil ni mi bisutería más preciada (sentimentalmente hablando) y tampoco destrozaron nada.
Desde aquí, se lo agradezco publicamente, y les adelanto, que a partir de ahora, he decidido pasar la llave con dos vueltas, que puestos a que me destrocen la puerta, al menos que les cueste un poco más.

23-may-2009

Dos genios

Descubrimiento de una tarde de sábado, 
os recomiendo verlos todos, 
éste es mi preferido:

18-may-2009

Haciendo amigas

Desde el inicio de la estupenda actividad humana que es tener que ir a currar, el trabajador se ha buscado miles de maneras de escaquearse y dedicar su valioso tiempo a otras cosas.

Antes de la llegada de Internet a nuestros puestos de trabajo, lo más común era aprovechar las gestiones de calle para ir a hacer encargos propios, aunque eso tenía la pega de que se notaba mucho. Ahora, desde la propia silla, se puede pasar uno la mañana haciendo la compra en el supermercado online, y parecer un currante incansable.

Había visto muchas cosas, pero en el nuevo despacho estoy alucinando. La mayor parte del personal es de la vieja escuela, y eso les lleva a preferir el teléfono para sus quehaceres diarios. Hay quien se pasa horas llamando a sus amigas, quien mantiene el contacto con toda su familia y quien gestiona la liga en la que juega el equipo de fútbol de su niño. Todo esto a grito pelado, sin disimulos, oye, para qué.

Aunque la palma se la están llevando la secre del supersocio y la abogada que leva temas de familia. Resulta que el hijo de esta última hijo hace la comunión, junto con el resto de su clase. Y que ella, muy emprendedora, ha decidido abaratar el coste para todos, encargándose de los recordatorios y la decoración de la iglesia. Pasra hacerlo bien, le ha pedido ayuda a la experta en presentaciones del despacho, la supersecre. Aunque la compañera tiene despacho propio, como la que maneja el ordenador es la secre, pues prefieren hacerlo en su mesa, que está en medio del pasillo, en la puerta del despacho del supersocio y delante del mío. De manera muy discreta, llevan varias semanas escogiendo la ilustración, el poema, el tipo de letra, el ribete, la clase de papel y de sobre, a quien le toca recibir recordatorio, etc.

Esta mañana encima de la mesa tenían varias muestras del cordoncito que cerrará el sobre, y debatían cual. No he podido más y se lo he comentado a un compañero. Y la supersecre me ha pillado. He visto en su mirada lo bien que le ha sentado y mi futuro, que va a estar lleno de putadas discretas pero constantes. No sé si encomendarme a Dios o al diablo.

10-may-2009

Guapeton y funanbulista

30-abr-2009

Crucifixion’s year

Pues nada, que mañana me llegan los 33, y yo con estos pelos.

No sé por qué, pero es uno de los años en que más vueltas le estoy dando al tema de la edad. Las reacciones de los demás van desde llamarme exagerada (pero si eres muy joven, estás estupenda, lo importante es la edad mental no la del DNI) hasta picarme (uy, ahora sí que estás más cerca de los 40 que de los 25).

Miento, sí que sé por qué le doy vueltas. Es el descentre, la sensación de “mira cuantos años tienes ya y qué has hecho eh, qué?”.

Supongo que es lo que tiene que te desmonten la vida que llevabas como regalo de inicio de año, porque la ruptura de una pareja no es sólo quedarse sin compañero, es quedarte sin el futuro que estabas tejiendo con esa persona, con lo que claro, no sólo tienes que construir otro, sino que además tienes que preguntarte cuál quieres.

Y no tengo ni idea, pero ni la más remota. Las opciones en abstracto son muchas, pero en la realidad no tantas, reconozcámoslo, pero ni aún así me decido. No consigo distinguir qué quiero realmente de aquello que creo que quiero pero porque se supone que debo quererlo. Si a esto le sumamos, que para según qué, además tendría que concordar mi voluntad con un tercero a encontrar en la calle (o en la red), el embrollo mental ya es infinito.

Por eso no voy a hacer lista de propósitos ni de deseos para este año, sino que voy a aplicarme un consejo que recibí y doy, pero que no domino: “no te preocupes, ocúpate”, y que el día a día me lleve a donde tenga que ir.

27-abr-2009

Grandes frases, volumen anterior+1

  • "Nuestros clientes necesitan soluciones mágicas, hay que pensar y tener ideas luminosas", socio iluminado
  • "Fui al restaurante que me recomendaste, es muy de trentañeros", socia que no sabe mi edad
  • "Me he enterado que las mujeres de este despacho, cuando se reunen, hablan de mi", compañero casado y modesto
  • "Que hace una pija como tu con un macarra como yo; bueno, macarra con clase", macarra estiloso
  • "Es extraña esta botella para un vino blanco, porque es tronconónica", experto
  • "Las bebidas negras dan grima, parecen petróleo", uno que no ha probado el vodka negro

22-abr-2009

23-A

Mañana es Sant Jordi, uno de mis días favoritos, pero este año llega sin que tenga ganas. Una ola de sentimientos propios y ajenos, en especial de mi felino favorito, se agolpa en mi cabeza y me las quita.
Colgaré la senyera en el balcón, pasearé por la Rambla de Catalunya y el Paseo de Gracia, compraré libros, rosas, y un punto de libro en el stand de SOS Galgos, y remataré la jornada en buena compañía cenando en un sito que me encanta.
Lo que no sé es si podré mantener la sonrisa en los labios, o vendrá la ola a llevársela.